La tarea en casa, los deberes.

Podría decirse que la realización de los deberes en casa son las primeras responsabilidades académicas de nuestros/as hijos/as. Estas les van ayudar a adquirir valores como la autonomía, la responsabilidad, el orden, el autoaprendizaje… valores tan importantes para su desarrollo.
Muchas veces los padres nos sentimos perdidos porque no sabemos cómo motivar a nuestros hijos/as para que los realicen. A veces sentimos que los presionamos demasiado y otras al contrario, que dejarles mucha libertad tampoco es la solución. Aunque cada niño/a hay que tratarlo de forma individualizada, os proponemos unas ideas u orientaciones para que ese momento se convierta en algo rutinario y agradable:

PARA ANTES DE HACERLOS:

 Debemos darle importancia a que “lo que aprende en la escuela es muy importante”: “Hola hijo, ¿qué tal el colegio? Parece que has trabajado mucho. Vamos a merendar y luego vemos lo que te falta por hacer”
Antes de empezar los deberes es bueno sentarnos diez minutos con nuestro hijo/a, y preguntarle: ¿Qué te han puesto hoy como tarea? ¿Sabes cómo hacerla? Satisfechas sus dudas, dejadle sólo y acudid diligentemente si os llama
Es positivo establecer un acuerdo mutuo para hacer los deberes en el cual se deberá especificar:
1. La hora elegida. Que el hijo ayude a elegir ese momento, y que siempre lo cumpla. Cada vez que se decida cambiar este hábito se hablará previamente.
2. Que el lugar de trabajo sea siempre el mismo y tranquilo y esté bien iluminado. Que todos respeten ese tiempo de estudio.
3. No debe haber ruidos. Sería realmente cruel obligar a un niño a estudiar mientras escucha música de fondo, la televisión o hay una fiesta.
3. Dadle la merienda antes de que se siente a hacer los deberes. Los estómagos vacíos no son buenos amigos de los cuadernos.
4. Su horario debe estar integrado en el de la familia: mientras él trabaja, sus hermanos también estudian, y mamá o papá hacen otras cosas.
  
DURANTE LA REALIZACIÓN DE LOS MISMOS

1. Elogiar el esfuerzo; no hay que esperar la perfección
2. Si tiene dificultades con un tema, aumente su confianza comentando sus éxitos en otras materias.
3. Dividir los deberes en pequeñas partes asequibles
4. Establecer por pasos el enfrentamiento a la tarea: primero que lea el enunciado, que lo piense, que establezca un plan, lo ejecute y luego revise lo realizado.
5. Hay que hacerle entender que las tareas no se deben dejar a la mitad. Hay que acabarlas.
6. Para animar al niño a que estudie y se sienta más seguro de sí mismo, invitadle a que vaya apuntando sus dudas a medida que estudia. Algunas podréis resolverlas en casa, pero las otras puede preguntarlas al profesor, de modo que sienta que colabora en las clases.

UNA VEZ REALIZADOS

1. No agobiéis al niño con la constante pregunta "¿Has hecho todos los deberes?" y cambiarla por otra bien distinta "¿Me enseñas lo que has hecho hoy"?
2. Una vez terminados, no estará de más que prestéis atención a lo que ha estudiado, si se lo sabe bien, qué le ha gustado más, dónde ha encontrado las mayores dificultades y que reconozcáis su esfuerzo y sus pequeños éxitos. Él se sentirá halagado y animado por vuestro interés hacia sus cosas, y tendrá más motivos para acabar bien y a su hora las tareas.


COMO SERÁ NUESTRA ACTITUD

1. No le dejéis abandonado. Es muy probable que requiera pronto alguna indicación o unas palabras de ánimo, y necesita que alguien esté disponible.
2. No es bueno que se le atosigue, pero sí que agradecerá alguna oportuna y aislada visita de vez en cuando para preguntarle cómo va.
3. Los padres iremos disminuyendo poco a poco el papel de vigilantes o ayudantes, dándole más responsabilidad y autonomía conforme pasan los cursos.
4. Poco a poco se debe disminuir el nivel de presión. Los padres estaremos relajados en todo momento.
5. Las comparaciones siempre son odiosas. Evitadlas entre hijos, primos o vecinos.
Lo importante es que el niño sepa lo que debe hacer para lograr buenas notas.
Iván Sánchez Salinas
Psicólogo

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